El Dune 8K es el primer mando flagship de EasySMX: inalámbrico de verdad a 8000 Hz, con joysticks TMR sin deriva, dos modos de gatillo físicamente distintos y una pantalla LCD de 1,3 pulgadas en el propio mando desde la que se configura todo sin instalar nada. La empuñadura lleva iluminación RGB y el dock de carga magnético con forma de OVNI va incluido en la caja.
Está pensado para quien juega en PC a diario y no quiere renunciar a velocidad de respuesta por usar inalámbrico. Sondeo 8K real en inalámbrico, no solo en cable Lo habitual en mandos inalámbricos es que el sondeo alto quede reservado al modo cableado.
El Dune 8K alcanza 8000 Hz tanto conectado por USB-C como mediante el dongle 2.4 GHz incluido: el mando pregunta al PC su posición 8.000 veces por segundo en ambos modos, con una latencia mínima anunciada de 0,125 ms. «Eso se traduce en que cada movimiento de stick o presión de gatillo llega al juego sin el retraso perceptible que tienen los mandos con sondeo estándar de 125 Hz.» Hay un detalle práctico relevante: el dongle se aloja dentro del dock magnético y además actúa como extensor de señal, lo que mejora el alcance cuando la torre está debajo del escritorio y el receptor quedaría oculto.
Esa tasa de 8K funciona únicamente con ese dongle; por Bluetooth el mando se conecta también, pero no llega a esa frecuencia. La tasa es ajustable desde el propio mando: 1K, 2K, 4K y 8K, por si la plataforma o el juego requieren algo diferente.
Joysticks TMR que no derivan con el uso La tecnología TMR (Tunneling Magneto-Resistance) detecta la posición del stick mediante un campo magnético, sin contacto físico entre las piezas que se mueven. Los potenciómetros convencionales rozan y se desgastan: con el tiempo el stick empieza a registrar movimiento aunque no lo toques, lo que se llama deriva.
Los TMR eliminan ese desgaste de raíz, así que el mando mantiene la precisión en sesiones largas sin necesidad de recalibración frecuente. Los gatillos combinan dos tecnologías físicamente separadas.
El modo lineal Hall da un recorrido analógico y graduado: cuanto más aprietas, más aceleración registra el juego, lo que va bien en carreras y simulación. El modo microinterruptor tiene un umbral de activación muy corto y un clic definido: la señal llega en el instante del clic, que es lo que necesitas en un FPS donde el tiempo de disparo importa.
Se cambia entre modos con un seguro físico en el gatillo. La contrapartida de los botones frontales mecánicos es el recorrido muy corto y el perfil bajo: aceleran la respuesta, pero quienes vienen de botones más altos y abombados pueden notarlo en sesiones largas.